Historia y Fotos

Se trata de uno de los coros más antiguos: su primera referencia escrita data de 1.882 en el periódico “EL DURANGUES”. Tras diversos períodos de paralización, seguidos de otros de auge, además de alternar épocas de voces graves con otras de mixtas, se constituyó como lo conocemos en la actualidad. Su repertorio a lo largo de tan dilatada historia, ha incluido música sagrada, folklore, polifonía, oratorios, zarzuela, etc. Uno de sus primeros directores fue el músico durangués Millán Elguea.
Es muy de destacar su participación durante los años 1.961 – 1.965 en las representaciones de “La Pasión de Jesús”, de la mano de su directora en aquella época, Angelita Echanojaúregui. A la muerte de Angelita, asume la dirección del coro el músico y compositor durangués Jesús Eguiguren. Posteriormente, en el año 1.977, el Orfeón Durangués se convirte en coro de voces graves bajo la batuta del organista Genaro Ibargutxi. En el año 1.982, año del centenario del Orfeón, este se reorganiza de nuevo como coro de voces mixtas bajo la batuta del anteriormente citado Jesús Eguiguren, alcanzando el coro algunos de sus mayores logros artísticos.
El coro continúa su andadura bajo la batuta de las duranguesas Carmen Oteiza y posteriormente Inés Gómez. Ha ofrecido este coro importantes conciertos por toda la geografía vasca y por otras zonas como Cádiz, Asturias o Ejea de los Caballeros, lugar al que se trasladó para participar en el XXVI CERTAMEN CORAL en abril de 1.995, siendo su directora Itxaso Arrizabalaga. Bajo su dirección, cosechó importantes logros artísticos con obras como el GLORIA de Vivaldi o el REQUIEM de Fauré. De 1.995 a 1.999 asume la dirección del coro la berriztarra Mila Milikua, desarrollando una amplia labor concertista con el Orfeón.
En 1.997, recibe el Orfeón la medalla de oro por su centenario de manos de la FEDERACION BIZKAINA DE COROS (B.A.E.). Durante el curso 1.999-2.000 el director del Orfeón es el durangués Alex Marrodán. A partir de septiembre de 2.000, el Orfeón Durangués tiene como director al profesor de origen rumano Cornelio Avram Madru.
En abril de 2.001, el Orfeón Durangués queda clasificado para la segunda eliminatoria, en el Torneo Internacional de Música (T.I.M.), celebrado en Zaragoza.
El año 2.002, al celebrarse el 120 aniversario de su fundación (1.882 – 2.002), el Orfeón Durangués-Durangoko Orfeoia realiza varias actividades.
 En enero, realiza un viaje a París, donde ofrece dos conciertos en los cuales logra un rotundo éxito.
 En febrero, se desplaza a Zaragoza para participar en las semifinales del Torneo Internacional de Música (T.I.M.), quedando finalistas absolutos a nivel nacional.
 En octubre, logra en Saint-Remy de Provence (Francia), el primer premio del Torneo Internacional de Música (T.I.M.) en la modalidad de conjunto coral. El logro de este primer premio, tuvo como consecuencia ofrecer dos conciertos. El primero de ellos en el auditorio de Zaragoza, sede nacional del T.I.M.; y el segundo en Durango, ofreciendo a nuestro pueblo el triunfo obtenido.
A lo largo del año 2003, han sido varias las actuaciones realizadas por el coro. En mayo, participación junto con otras formaciones corales en Musikaste (Semana musical de Rentería, Gipuzkoa); en junio, toma parte en el concurso coral de la Ermita de la Antigua en Zumárraga, Gipuzkoa;en julio y agosto, el coro se desplaza a Barcelona y Camprodón (Girona) respectivamente, lugares en los cuales actúa como coro invitado en sendos festivales de música. En el mes de noviembre, organiza y toma parte en el IV Ciclo Musical en honor a Santa Cecilia que se celebrará en Durango.
A lo largo de sus más de 120 años de existencia, esta agrupación coral ha llevado el nombre de su pueblo, de Durango, a lo largo y ancho de todos aquellos lugares en los cuales ha actuado.
A pesar de su condición de coro amateur, el nivel de calidad interpretativo del repertorio es alto y presenta una gran variedad de registros, en cuanto a estilos y compositores que interpreta.
La renovación constante del repertorio es otra de las cualidades que cuida especialmente esta agrupación, a fin de mantener viva la ilusión y las ganas de trabajar de sus componentes, quienes a fin de cuentas son los que mantienen vivo al Orfeón Durangués.